jueves, 3 de febrero de 2011

El viaje

Voy en el camino. No me preocupo por la distancia, siempre he sido medio inconsciente... solo medio. Hacer tan largo viaje en una bicicleta, ni siquiera me lo he preguntado. Pero es que no me importa tanto llegar;  no que no me importe. Lo que deseo es hacer el recorrido. El paisaje va cambiando muy de apoco. Lo difícil son las pendientes en contra. A veces tengo que bajar cuando son muy pronunciadas y hacer el trayecto a pie.
Voy solo, como siempre en mis sueños. Me encuentro con personas, unas que van y otras que vienen. El camino de pronto se hace más difícil pero sorprendentemente no me molesta ni me detiene. Siempre me han gustado las montañas, los pueblos de la sierra. Su frío, las ropas de las personas que los habitan y su manera de hablar. Tantas cosas. Mis vidas; aquellas que ensayo cuando me creo despierto, que es otro modo de soñar.
Cada lugar guarda historias, anhelos, nombres. En una parte la neblina; voy a dejar de pensar para concentrarme en la ruta. Pero me es tan difícil. Y si dejo de pensar, ¿no será que muero? ¿Eso será la muerte, o al menos su anticipo? Creo que busco y no me lo confieso porque tal vez sé que no encontraré.

sábado, 15 de enero de 2011

El amor de los dioses

Jacinto en la leyenda es el ser mortal, que por eso, despierta el amor y la admiración de los dioses. Ellos condenados a la eternidad. Aquel efímero, fugaz. Sujeto del tiempo que lo devorará sin piedad. De él no quedará ni la sombra, salvo tal vez en el minucioso Aleph.

sábado, 4 de diciembre de 2010

701

No crea que le digo esto por salvar las apariencias. Pero me he sentido como un intruso, en este lugar, en este tiempo, en este cuerpo. De todas maneras no sé si usted lo nota, es una intrusión que dura lo que un abrir y cerrar de ojos.
Veo cómo se aferran a esto que llaman vida, se desesperan al punto del delirio, del espasmo que hace aferrarse a una tabla al garete.
Hoy me asomé desde tu ventana y abajo, en el zaguán vi a un hombre acostado sobre un cartón. La noche no ocultaba sus rasgos de ser curtido por los años. Corría un fuerte viento y de pronto ahí, sin cobija, apenas sus ropas de verano. Juraría que me miró, a pesar de la distancia, y entonces de lo que era una improvisada almohada hecha de una tela rojiza, se cubrió el rostro.


lunes, 29 de noviembre de 2010

Y la luz se hizo

Dónde vamos
Cada vez que decimos
Cuando esa sonoridad
Que esparcimos
Nos aleja del mar
Nos acerca al sol
Nos produce alegrías
Nos enseña dolor